Año Nuevo sin Petitorio
Aqui estamos nosotros sin Petitorio, y pensando cómo hacer para otear los juegos de aquellas núbiles mujeres que viajan abreviadas en los brazos de mentiras piadosas o simplemente cobijadas en las hebras doradas de la barbas de camellos que se marchan a Madrid.
No me importaría ser impúdica si pudiese contar con una cimitarra mellada por el sol, para indicar la dirección o la distancia en los caminos que sobrellevan sus cuerpos sembrados de semillas de anis. Sin embargo, quiero confesar en este día sin color y sin Petitorio, que todavía espero las no salidas de la luna cuando enloquece al ver a una pareja mecerse haciendo el amor.